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Por Raúl Vázquez Montoya
E-mail: ravamo3112@hotmail.com
LA
CANDIDATURA DEL PRI A LA GUBERNATURA PARA EL 2010
Por Raúl Vázquez Montoya
ravamo3112@hotmail.com
Con la ausencia de reglas claras y transparencia, se PRI-vilegiará,
el método del "dedazo", por encima del procedimiento
"participativo" para consumar la nominación del candidato
priista a la gubernatura, Javier Duarte de Ochoa, a quien se le ha bautizado
como el candidato de la fidelidad.
El PRI está jugando peligrosamente
con su destino y como nunca antes ha ocurrido, la posibilidad de que no
sólo ponga en riesgo la unidad del tricolor, sino que en el camino
cierre los espacios de inclusión para quienes tienen aspiraciones
por contender en igualdad de condiciones y oportunidades, en el proceso
interno para postular candidato a gobernador 2010-2016.
Mientras, en el priismo veracruzano sube
el desconcierto y preocupación, el PRI nacional está ya
"volcado en el objetivo de 2012", fecha en que se celebrarán
las elecciones federales.
El primer paso es la radiografía
que se le ha encargado al expresidente de la República, Carlos
Salinas de Gortari, para determinar cuál es la situación
del partido en las diversas entidades estratégicas, el proyecto
político a plantear y los candidatos que le pondrán voz
y cara.
A pesar del poco ruido creado por la llegada
de Salinas de Gortari en Veracruz para impartir la conferencia "El
mundo en la crisis económica", dirigida a empresarios veracruzanos,
el pretexto era lo de menos, el exmandatario Salinas de Gortari llegó
a jugar su partido y durante el encuentro planteó el tema de la
sucesión presidencial y gubernamental, logrando comprometer el
apoyo del gobernador Fidel Herrera Beltrán en favor de Enrique
Peña Nieto para la presidencia de la república, a cambio
de ello, ofreció defender la gestión y la labor que en materia
económica viene desplegando el Gobernador de Veracruz y respaldar
e impulsar la candidatura del delfín, Javier Duarte de Ochoa a
la gubernatura, la cual fue aceptada por el titular del Poder Ejecutivo
del Estado.
El proyecto fidelidad, ha quedado anulado
políticamente en el concierto nacional, y en la entidad le espera
un proceso electoral muy duro, en el que se pondrá en riesgo la
continuidad transexenal. Sin embargo, en esta "nueva era" política,
le ofrece la posibilidad de operar una "elección de Estado",
la cual consiste en transitar del federalismo al feudalismo, a través
de la figura omnipotente de los gobernadores, que buscan solamente ganar
el poder a como dé lugar, sin consideraciones éticas y morales.
Bajo estas condiciones, el PRI ha integrado
un armamento mortal para la democracia y el sistema electoral, mantener
secuestrada las instancias electorales: Instituto Electoral Veracruzano
y la Sala Electoral del Tribunal Superior de Justicia.
A todo ello, debe considerarse las fuerzas
existentes aprovechadas por la fidelidad, conducida por su operador político,
en primer lugar, haber realizado una lectura adecuada para atraer el voto
joven, entre los 18 a 34 años, que han marcado la diferencia en
los procesos electorales recientes, el segundo elemento, la mayoría
del Congreso Local y de los Ayuntamientos, estos últimos, convertidos
en cajas chicas para operar la estructura clientelista, mediante la coacción
y la compra del voto ciudadano.
La estrategia está en comprometer
a los líderes de las comunidades, ejidos, congregaciones y colonias
con cuotas de votos, a cambio de apoyos materiales, que se distribuyen
días después de la jornada electoral. Los triunfos alcanzados
en los comicios electorales de 2007 y 2009, le han significado un enorme
costo económico y político a la fidelidad.
Durante las negociaciones y pactos, colocaron
la vara muy alta, con los actores políticos y sociales. Para este
nuevo juego de poder, la sucesión gubernamental del 2010, se incrementarán
las exigencias (canonjías, cuotas de poder y otros beneficios)
ante un gobernador que enfrentará el desgaste natural del poder
político al final de un sexenio y las limitaciones financieras,
reduciendo su margen de maniobra y su efectividad, en el proceso electoral
más importante que enfrentará el titular del Poder Ejecutivo
del Estado, la sucesión gubernamental y, por si fuera poco, el
PRI, tendrá que evitar el crecimiento electoral de la alianza PRD,
Convergencia y PT, ya que le impactaría directamente en términos
de votos.
Basta con revisar, las dos elecciones recientes,
el PRI registra un repunte electoral durante 2007 (1,318,209 votos) y
en el 2009 (1,112,296 votos), registra una caída libre de 205,913
votos.
Este descenso le ocasionó perder
40 municipios, gobernados por priistas, entre ellos, Misantla, bastión
de los profesores de la Sección 32 del SNTE.
Por su parte, el PAN, alcanzó un crecimiento
de 30,000 votos, en su momento más crítico, lo que confirma
que tiene una reserva de 850,000 votos en la entidad.
Otros temas que vemos en el horizonte, que
harán temblar al exservidor público de la actual administración
pública estatal y candidato de la corriente fidelidad: la deuda
pública estimada en más de 30 mil millones de pesos, que
mantiene el Estado por la bursatilización, del impuesto de la tenencia
vehicular y las participaciones federales; la situación de pobreza,
miseria y rezagos sociales que ubican a Veracruz como la cuarta más
pobre de México, después de las entidades de Chiapas, Guerrero
y Oaxaca (más de dos millones de veracruzanos que están
bajo la línea de la pobreza y que no tienen dinero para comer);
la migración de la mano de obra a los Estados Unidos, que coloca
a Veracruz en la quinta entidad de México que se ve beneficiada
por las remesas a familiares; las concesiones al transporte público,
otorgadas a líderes y políticos; la inseguridad pública,
en materia de robo a casa habitación y asalto a transeúntes;
la obra pública y la educación.
A manera de conclusión, durante este
proceso electoral, los veracruzanos seremos testigos de una de las campañas
políticas más cara que registre la historia de Veracruz,
lo cual resulta insultante e indignante para un estado con fuertes contrastes
sociales.
Las leyes electorales que regirán
la competencia gubernamental serán quebrantadas por la presencia
de otras prácticas políticas.
En la sucesión gubernamental, existe
una marca registrada, la dinastía "Yunes", dos de ellos
militan en el tricolor y ambos han manifestado sus deseos de participar
en este proceso electoral como candidato del PRI a la gubernatura. El
más joven de ellos, José Yunes Zorilla, es la nueva joya
del priismo veracruzano. Su candidatura, por si sola, genera la unidad
del PRI y la simpatía de ciudadanos que no militan en ningún
partido político y de las organizaciones sociales.
Por otro lado, Héctor Yunes Landa,
intenta mantenerse en este proceso, no obstante, haber sido sentenciado
en su intento por alcanzar la candidatura. Sin embargo, continúa
moviendo su capital político para generar una atmósfera
que favorezca a un tercero en discordia: Pepe Yunes.
En contraparte, el mayor de la dinastía,
el experimentado y controvertido Miguel Ángel Yunes Linares, espera
los tiempos legales para formalizar su candidatura por el Partido Acción
Nacional.
El destino juega a favor de los Yunes, en
caso, de unir fuerzas para este proceso electoral, acabarían con
el sueño transexenal de la fidelidad.
La alternancia en el poder gubernamental
veracruzano se mira cada día más cerca.
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